Clitocybe phyllophylla

Píleo de hasta 100mm de diámetro, extendido desde el principio o con un ligero abultamiento en el centro; margen primero incurvado.  Superficie lisa, seca, brillante en tiempo húmedo, con fina pruina blanquecina que va desapareciendo y deja ver zonas crema rosadas; de color blanquecino, después más o menos zonado de bolsas acuosas de color ocráceo u ocráceo rosado. Láminas apretadas, estrechas, de adnatas a decurrentes;  de blanquecinas a un poco rosadas. Estípite delgado, esbelto, abultado en la base, de color blanquecino a crema ocráceo pálido. Contexto blanquecino con olor un poco harinoso o espermático. Basidiósporas (a) de 4,0-5,5 x 3,0-3,5 µm / Q = 1,3-1,5; subglobosas, lisas, cianófilas, hialinas. Esporada crema rosado. Basidios (b) de hasta 25 x 6 µm, claviformes, tetraspóricos, juntas con fíbulas. Queilocistidios ausentes. Pileipellis formada por un cutis de hifas más o menos entremezcladas, algo nodulosas y más o menos ramificadas, de hasta x 7 µm, juntas con fíbulas. Háb.: en otoño, en general, en bosques de frondosas (Fagus, Quercus) y a veces bajo coníferas (Pinus, Picea).  Distr.: frecuente. Tóxica venenosa, con la misma sintomatología que los otros Clitocibes blancos (síndrome  muscarínico). Foto: 03/11/2012; Abornikano (Araba), 650m, bajo Picea abies. BAR2012110376. (Autor: José A. Muñoz Sánchez).

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2018-04-03T23:15:12+00:00 30 octubre, 2017|C, Fichas Micológicas|

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