Cortinarius duracinus

Píleo de hasta 90 mm de diámetro, primero hemisférico, después plano convexo, finalmente extendido; margen incurvado, entero, en los carpóforos inmaduros con algunos restos blanquecinos de velo general; superficie piléica adherente, higrófana, brillante, mate cuando se seca; de color pardo rojizo cuando está húmeda, al secarse, se va aclarando hacia tonos pardo marrón o pardo beige. Láminas moderadamente apretadas, desiguales, con numerosas lamelulas, estrechas, escotado adnatas, a veces un poco uncinadas, arista algo erosionda, un poco más clara; de color primero ocráceo pálido, después pardo marrón. Estípite hasta 100 x 15 mm, fusiforme y radicante, lleno, pero finalmente hueco, seco, fibrilloso; de color blanco o blanquecino; cortina ligera, blanca, muy fugaz. Contexto espeso, blanca cuando está seca, orcácea cuando está embebida; con olor débil y sabor dulce. Reacciones químicas: KOH, pardo oscuro en la pileipellis y el contexto. Basidiósporas (a) de 8,5-11,0 x 4,5-6,5 µm / Q = 1,4-1,8; elipsoides o amigdaliformes, apiculadas, con verrugas medianas y poco densas, amarillo leonado claro con KOH al 2%. Esporada marrón ferruginoso. Pileipellis filamentosa, no gelificada, con hifas de hasta x10 µm, cilíndricas, paralelas, tumbadas, septadas, fibuladas. Háb.: en  verano y otoño, especialmente bajo coníferas, más raro bajo frondosas. Distr.: poco común.

 

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2018-12-23T15:23:43+00:00 23 diciembre, 2018|C, Fichas Micológicas|

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