QUIENES SOMOS 2017-09-27T09:31:36+00:00

Sociedad Micológica Barakaldo

INVESTIGACIÓN Y DIVULGACIÓN DE LA MICOLOGÍA HONGOS

Inicio · Quienes Somos

La Sociedad Micológica Barakaldo es una de las sociedades micológicas más veteranas existentes en el ámbito vasco.

Desde su fundación, en el año 1975, hasta hoy, ha sabido mantener a su alrededor y alentar, a todo un variado colectivo de aficionados a la micología, fomentando el amor a la naturaleza y su estudio.

El objetivo principal de esta entidad es crear cultura micológica desde la investigación y la divulgación.

· Los fines de esta Asociación son ·
  • Fomentar las Ciencias Naturales, principalmente la Micología, para conseguir elevar culturalmente a todos los aficionados.

  • El estudio científico de la Micología y otras disciplinas de las Ciencias Naturales, con el fin de aportar trabajos especializados que contribuyan a un mejor conocimiento de la Naturaleza.

  • Compromiso, en la medida de sus posibilidades, en la lucha por la defensa del Medio Ambiente, colaborando en todo tipo de actividades apolíticas encaminadas a este fin.

Sociedad Micológica Barakaldo. Micología hongos y herbario de hongos
· Resultado de estos objetivos han sido ·
  • 3 premios Internacionales para Jóvenes Científicos e Inventores (Premio Holanda)

  • Varios libros de Taxonomía y Gastronomía de las setas

  • Elaboración de manuales de iniciación a la Micología, Microscopía Micológica, etc.

  • Edición de la revista BELARRA y el Boletín ASKOKARPO

  • Participaciones en charlascursillos, jornadas y otros acontecimientos de divulgación cultural en foros a nivel estatal e internacional

  • Herbarios de plantas y de setas (MICOTECA)

  • Una de las bibliotecas más completas en Bizkaia, relacionada con la Micología

¿Quieres saber más?

LA HISTORIA SOBRE LA SOCIEDAD MICOLÓGICA

Desde 1975

Han pasado una “cesta” repleta de años, desde que un grupo de aficionados barakaldeses, en aquel lejano 1975, fundasen la Sociedad Micológica Barakaldo, tras varios años de puesta en común de la idea.

 

Fue 1975 un año plagado de acontecimientos sociopolíticos y, quizás, no pudieron haber elegido un momento mejor, que el final de una la oscura etapa de la dictadura y el comienzo de una nueva, más proclive a las libertades y a la cultura, para colocar la primera piedra de un proyecto hoy ya maduro.

Aunque son más de cuatro décadas de vida oficial las transcurridas desde su fundación, habría que remontarse varios años atrás, para encontrar el germen primordial de la Sociedad, en una época de surgimiento de una inquietud por crear agrupaciones dedicadas al estudio de las setas, a la “militancia micológica”. Aquellos años vieron nacer otras sociedades micológicas en diversos lugares de nuestra geografía, tales como Aranzadi, Galdákano y Basauri, entre otras. Era un momento en el que la Micología vasca empezaba a destacar.

Cabría preguntarse por qué esos aficionados decidieron pasar de una actividad individual o desarrollada en pequeños grupos, que es lo que supone la simple recogida de setas, a otra cuyo principal fin era la adquisición de nuevos conocimientos micológicos y su divulgación. La respuesta es complicada pero quizás pueda deberse a la existencia de una gran demanda por parte del público general de información micológica, en relación a la necesidad de poder ingerir un manjar natural con la total seguridad de no intoxicarse.

Ciñéndonos a nuestra entidad, podemos decir que los comienzos no fueron sencillos. El primer local del que dispuso estuvo ubicado en la biblioteca municipal del barrio barakaldés de Cruces y, aunque no disponía ni de la infraestructura e intimidad necesarias, supuso un hito muy importante para el afianzamiento de la Sociedad alrededor de un colectivo estable de personas, ya que el local supone, inicialmente, lo más importante y difícil de conseguir para cualquier grupo cultural. Este logro hay que adjudicárselo a la Primera Junta Directiva que estuvo formada por las siguientes personas:

PRESIDENTE: Jesús Ortego Fernández
VICEPRESIDENTE: José Luis Landa Gesta
SECRETARIO: Ignacio Oñez García
TESORERO: Carlos Miguel de los Ríos Pérez
VOCALES: José Antonio Muñoz Vivas, Jesús Rodríguez García, José Antonio Cuevas Loubet, Santiago Díez García y José Javier Aldama Ramírez.

Desde estas líneas queremos dedicarles nuestro recuerdo y agradecimiento, como pioneros que fueron.
Las actividades que realizaba la Sociedad eran bastante sencillas, como correspondía a la falta de una metodología de estudio e identificación rigurosa y, por qué no decir, “científica”.

Todos los lunes se reunían los aficionados para poner en común las recolectas realizadas durante el fin de semana e intentar, gracias a una puesta en común de descripciones y conocimientos, alcanzar la correcta identificación de los ejemplares recogidos. Estas reuniones de los lunes no sólo estaban reservadas a los socios, sino que cualquier aficionado podía acercarse a resolver sus dudas micológicas, evitando confusiones que pudieran ocasionar envenenamientos, e incluso muertes. Entre todos, lo que se consiguió fue elevar poco a poco el nivel de conocimientos y prepararse para profundizar en la Micología como disciplina científica al mismo tiempo que se mantenía la afición.

Paralelamente al desarrollo de las salidas montañeras y esas reuniones de discusión y aprendizaje, la segunda actividad importante que se llevaba a cabo, consistía en organizar exposiciones micológicas acompañadas, en la mayoría de los casos, de ciclos de conferencias sobre el tema. En estas actividades colaboraban prestigiosos especialistas en el estudio fúngico de la época, de los que se procuraba aprender todo lo posible para consolidar los conocimientos adquiridos previamente, así como conseguir otros nuevos.

Nombres como Roberto Lotina, José Manuel Ruiz (El Ruso), entre otros muchos, compartieron sus conocimientos con nosotros y desde aquí queremos recordarles y mostrarles nuestro cariño y agradecimiento.

A los dos años de su fundación, la Sociedad Micológica cambió su sede pasando a ocupar un pequeño local en la Sala de Exposiciones de la Biblioteca Municipal Central de Barakaldo, lugar que ya no hemos abandonado. Este cambio supuso acercarnos al centro urbano, con lo que la repercusión social fue mayor. Las actividades que se desarrollaban eran similares a las de la etapa anterior, con la novedad de la creación de los primeros concursos socioculturales. Consistían en que, todos los lunes, los aficionados inscritos, clasificaban las especies que habían recogido, siendo posteriormente evaluadas por un “comité de expertos”. Este comité puntuaba según la clasificación fuera correcta o no, así como las dificultades de la determinación. El concurso duraba todo el año, hasta la exposición micológica anual de otoño en la que se premiaba a los primeros clasificados. Esta sana competición supuso una magnífica cantera para jóvenes aficionados que en etapas posteriores asumirían la dirección de la Sociedad y elevarían sustancialmente sus niveles científico y micológico.

Pero nuestro peregrinar aún no había terminado y de ese pequeño local en la Sala de Exposiciones pasamos a otro no menos pequeño, sito en los bajos de la Biblioteca Central. Recordamos con cariño esos frenéticos días de traslados y limpiezas, de volver a empezar en otro sitio con la ilusión y afición intactas y con más ganas, si cabe, de realizar cosas nuevas. Al final conseguimos un lugar lo suficientemente grande y con los servicios adecuados como para instalar un pequeño laboratorio micológico. Entrábamos en la década de los 80.

Los contactos, viajes e invitaciones de otras sociedades, permitían desarrollar una nueva metodología de trabajo cada vez más certera. La tentación de realizar investigación estaba ahí y el reto animaba a intentarlo. El debate entre investigación y afición acompañaba el trabajo de los más motivados. En Barakaldo se era consciente de la necesidad de dar un paso más en la consolidación de la Sociedad como proyecto de estudio integral de los hongos. La Sociedad tenía que cubrir más fines que el recreativo. La afición, la degustación y la divulgación de conocimiento generales habrían de marchar paralelos a un trabajo más restringido de investigación científica. La formación casi autodidacta exigía ir cubriendo etapas de un modo más lento, pero las satisfacciones que se encontrarían en el camino iban a ser mayores.

Esa afición y entusiasmo tuvieron recompensa los años 83 y 85. Dos miembros de la Sociedad: José Antonio Muñoz Sánchez y Carlos Aranda prepararon sendos estudios micológicos y los presentaron al Premio Holanda, prestigioso certamen internacional para Jóvenes Científicos e Investigadores. Allí obtuvieron, respectivamente, un 2º y un 1º puesto en la convocatoria internacional.

No sólo se estaban cosechando triunfos en la faceta científica sino también en la faceta Micogastronómica, gracias a una línea de trabajo iniciada mucho antes por José Antonio Muñoz Vivas. Fruto de esos trabajos, han visto la luz varios libros sobre gastronomía de las setas que han tenido una importante aceptación y que han hecho que su autor sea requerido para cursos y conferencias dentro y fuera de nuestro país, como en Italia, México, Hungría, etc.

Paralelamente a las exposiciones micológicas, se organizaron durante la primavera de varios años lo que entonces denominamos Quincenas de la Naturaleza, en las que mostrábamos diversos aspectos de las Ciencias Naturales mediante la organización de ciclos de conferencias, exposiciones, salidas al campo, cursillos de identificación de árboles y plantas, etc. Comprendíamos que era necesarios también conocimientos de botánica y ecología general para comprender mejor el mundo fúngico y para acercarnos de un modo más efectivo (y afectivo también) a su defensa.

También se colaboró activamente en proyectos de defensa del medio ambiente. Uno del que nos sentimos más orgullosos, fue aquel, que, con la colaboración del Ayuntamiento de Barakaldo, consiguió la paralización de la Cantera de Tellitu, ubicada en el barakaldés barrio de El Regato. Elaboramos un trabajo de investigación de la riqueza botánica y ecológica de dicho enclave (publicado en el número 1 de Belarra) que fue utilizado como uno de los argumentos para openerse a la actividad de dicha cantera.

En 1985 se inicia un proyecto bastante ambicioso, como era el estudio de los hongos en relación con el medio en el que se desarrollan (micosociología). El proyecto se inicia en el bizkaino Valle de Karrantza, concretamente en un bosque de frondosas (robles y hayas). Sus primeras conclusiones fueron publicadas en el volumen 7 de la revista BELARRA.

Otro hito importante fue la propuesta de nueva especie para la ciencia presentada por dos prestigiosos micólogos: nuestro compañero José Antonio Muñoz Sánchez y José Antonio Cadiñanos, al describir un nuevo Xerocomus bautizado como Xerocomus erubescens sp. nov. (Belarra 9: 61-66).

Un capítulo muy importante y que queremos destacar, son los libros publicados por alguno de nuestros socios, libros que además de lo que han aportado desde el punto de vista taxonómico y micogastronómico, han contribuido a dar el conocer el nombre de Barakaldo y el de la Sociedad Micológica Barakaldo: VER PUBLICACIONES

Seguimos manteniendo vivo el espíritu de nuestros fundadores y pretendemos que esa llama, que prendió en aquel lejano 1975, siga viva para poder seguir disfrutando del maravilloso mundo de las setas. Este es el cometido de la actual Junta Directiva, cuya composición es la siguiente:

PRESIDENTE: José Antonio Muñoz Sánchez
VICEPRESIDENTE: Alfonso Carlos Aranda
SECRETARIO: Roberto Luis
TESORERO: José Luis de la Hoz
VOCALES: José María Gorostiaga, Miguel Olalla, Roberto Alonso, Fernando Gomez

Actividades

Destacamos una actividad que denominamos “Lunes Micológicos”. Se trata de una reunión en la que se comparten las recolectas realizadas durante el fin de semana y se intenta, gracias a una puesta en común de descripciones y conocimientos, alcanzar la correcta identificación de los ejemplares recogidos.

Estas reuniones no sólo estaban reservadas a los socios, sino que cualquier aficionado puede resolver sus dudas micológicas, evitando confusiones que pudieran ocasionar envenenamientos, e incluso muertes. Entre todos, se ha conseguido elevar poco a poco nuestro nivel de conocimientos y prepararnos para profundizar en la Micología como disciplina científica, al mismo tiempo que se mantenía la afición.

Otra actividad importante que llevamos a cabo consiste en organizar Exposiciones Micológicas acompañadas, en la mayoría de los casos, de ciclos de conferencias sobre Micología. La exposición más importante que realizamos durante el año, la enmarcamos dentro de los actos de nuestra Semana Micológica, de la que este año llegamos a su 42 edición.

Dentro del marco de las exposiciones micológicas, y también de manera esporádica, organizamos excursiones y quedadas micológicas que además de servir para la recolecta de especies micológicas, fomentan valores como el compañerismo, y el respeto y conservación de la Naturaleza.

También la faceta formativa, tiene su hueco dentro de las actividades de la Sociedad. Aparte de la formación que se imparte dentro de los lunes micológicos, organizamos diversos cursillos de iniciación a la micología, manejo de bibliografía micológica, manejo de un laboratorio micológico, etc.

Evolución

En la actualidad, la Sociedad sigue mantenimiento los objetivos que se plantearon en su fundación, adecuándolos a los nuevos tiempos que vivimos, sobre todo desde el punto de vista tecnológico y de las redes sociales.

La participación de José Antonio Muñoz en diversos estudios taxonómicos basados en técnicas de biología molecular y Filogenia, aplicadas a la Micología, la participación en el proyecto de Flora Micológica Ibérica, coordinado desde el Jardín Botánico de Madrid, u otras cooperaciones como, por ejemplo, con la Association d’Ecologie et de Mycologie, de Francia, la Associazione Micologica Bresadola, italiana y el Royal Kew Gardens de Inglaterra, dan una idea del salto cualitativo que se ha producido en los últimos años

En cuanto a las redes sociales y el mundo de las nuevas tecnologías, aparte de la página web que está visitando, usamos herramientas como Facebook como parte de nuestra comunicación con nuestros socios y aficionados en general

Con el objetivo de reducir el impacto ambiental que supone la recolecta de setas, hemos elaborado una serie de Paneles Didácticos con temas Micológicos. Hemos pasado de exposiciones que en sus primeros tiempos podían mostrar cientos de especies, algunas (por no decir muchas), con poco interés para el aficionado, a exposiciones con menos especies, con menos ejemplares, pero más formativas.

También hemos abierto nuestro abanico de participaciones en otro tipo eventos, colaborando, por ejemplo, en Ferias Agrícolas como las celebradas en el barrio barakaldés de Arteagabeitia, en varias ediciones de NAGUSI (Salón del Ocio, Servicios y Actividades para los mayores) celebradas en el BEC de Barakaldo, cediendo nuestra colección de Paneles Didácticos al Jardín Botánico de Barakaldo, al Centro de Interpretación Histórica y Medioambiental de Barakaldo (CIHMA), etc.

Belarra

Aunque en la actualidad no publicamos la revista BELARRA, durante el tiempo que se editó, supuso una de las actividades más importante que ha desarrollado nuestra Sociedad. Era una herramienta que posibilitaba la publicación de nuestros estudios micológicos y además de las aportaciones de prestigiosos micólogos de nuestro país

Nació en abril de 1987 y no paró de crecer y cambiar hasta llegar al número 17, último número publicado.

A lo largo de los números publicados puede verse como pasó de ser una revista sencilla y humilde hecha con mucho entusiasmo y pocos medios, hasta el último número, un producto más elaborado, de más calidad y que consiguió ser un referente entre las revistas de Micología de nuestro entorno.

Su temática fue fiel reflejo de la filosofía que ha presidido la vida de la Sociedad, priorizando la Micología, pero sin olvidarnos de otras disciplinas de las Ciencias Naturales ni tampoco de la defensa del medio ambiente. Con Belarra, la Sociedad Micológica Barakaldo consiguió ser conocida en muchos más lugares y sus colaboradoras/es y trabajos han tenido una amplia difusión, ya que Belarra llegó a muchas Universidades y centros de investigación, dentro y fuera de nuestras fronteras.

No descartamos volver a editarla, con otro formato, utilizando las nuevas oportunidades que nos brinda internet, fundamentalmente, ya que seguimos creyendo que la difusión y el compartir los conocimientos, son fundamentales para el progreso de cualquier disciplina del conocimiento humano

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