Temporada de setas: NOVIEMBRE

Quizás deberíamos empezar este post diciendo: ¡¡temporada de setas Octubre!!, porque realmente, al menos en la cornisa cantábrica, las setas de otoño llegan con algo más de un mes de retraso. Ahora mismo comienzan a salir setas que normalmente aparecen desde mediados de septiembre y principios de octubre. Boletus edulis y pinophilus han empezado a brotar apenas hace un par de semanas. Les acompañan numerosos ejemplares de Amanita muscaria y Clitopilus prunulus, incluso comienza a verse Entoloma sinuatum. Veremos cuánto dura esta situación, porque justo en este momento han entrado potentes borrascas que han dejado importantes nevadas incluso en cotas inferiores a 400m en algunas zonas, señales que indican que el frío ya ha llegado.

Evidentemente, el cambio climático se acentúa en el clima templado de la cordillera cantábrica. Las temperaturas altas, por encima de lo normal, y la escasez de lluvias, se extienden durante gran parte del otoño y eso retrasa la aparición de las setas propias de la estación y además, si los primeros frentes fríos se presentan sin transición, la producción de setas se reduce mucho. Esta es, por desgracia, la tónica general de al menos los últimos diez años.

 

En cuanto a las especies que son propias de este mes, se encuentran más en bosques de pinos, encinares y carrascales, ya que los bosques de frondosas pierden en gran medida las hojas y las setas van paulatinamente desapareciendo.

 

En los bosques de coníferas, como por ejemplo pinares, si no hay heladas, podremos seguir recolectando níscalos o robellones (Lactarius deliciosus, L. sanguifluus, L. semisanguifluus). También son abundantes en los pinares más templados y ácidos Boletus edulis y B. pinophilus. La “Angula de monte”, nombre común de dos especies diferentes:  Craterellus lutescens, Craterellus tubaeformis, irá a más y se puede recolectar hasta en diciembre, resistiendo heladas y nevadas. Otras especies frecuentes en este tipo de bosques son las Tricholomas (T. equestre y T. terreum), pero, sobre todo en esta época, podemos encontrar T. portentosum o seta de charol, que es capaz de resistir heladas.

En las praderas podemos recoger Seta de Cardo (Pleurotus eryngii). Otra especie clásica de esta época, y muy buscada, es el Pie violeta (Lepista personata) y también la seta de brezo (Lepista rickenii). Tampoco hay que descartar a Macrolepiota procera en las zonas más templadas y también a la platera o Clitocybe geotropa, muy frecuente en praderas y claros de bosque.

Por último, en los encinares también podemos encontrar algunas especies comestibles como el Higróforo escarlata o Carlet (Hygrophorus russula), Pie azul (Lepista nuda) e incluso lengua de vaca o Hydnum repandum.

 

No olvidemos mantenernos en guardia con las especies venenosas, ya que algunas continúan brotando durante este mes, como son las pequeñas Lepiotas (L. brunneoincarnata, L. helveola, L. subincarnata). Otra especie tóxica y que ha causado bastantes casos de intoxicaciones, es Chlorophyllum molybdites confundida con Macrolepiota procera. También es especialmente abundante en praderas, el Agárico amarilleante o Agaricus xanthodermus. Paxillus involutus es abundante en esta época, tanto en frondosas como en coníferas, siendo considerado mortal. Galerina marginata es otra especie muy frecuente sobre madera muerta de frondosas y de coníferas.

2018-11-08T09:26:08+00:00 7 noviembre, 2018|Blog, Sin categoría, Temporada de setas|

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